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DC COMICS. SU HISTORIA 4

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CONOCE LA HISTORIA DE LA EDITORIAL AMERICANA DC COMICS. PARTE 4

LA ETAPA DE DC COMICS COMO FILIAL DE KINNEY NATIONAL COMPANY/ WARNER COMMUNICATIONS. (1967–1990)

 

En 1967, DC Comics fue comprado por el holding Warner Communications (actualmente Time Warner y, para ese momento, Kinney National.

Una compañía de entretenimiento estadounidense fundada en 1966 que compró Warner Bros.-Seven Arts en 1969.), y para competir con el éxito de Marvel, DC creó nuevos superhéroes, además de otros cómics, alejados de esta temática clásica. También se introdujo el concepto de series limitadas, miniseries de cómics sin el costo de los grandes proyectos editoriales. Sin embargo, la llamada «explosión DC» no fue demasiado exitosa, lo que produjo serios problemas internos en la compañía.

A comienzos de 1980, la nueva directora de publicaciones Jenette Kahn (una editora de historietas y ejecutiva estadounidense, que unió a DC Comics en 1976 como editora y con el tiempo fue promovida a presidente de la editorial.), su vicepresidente Paul Levitz (un guionista, editor y ejecutivo estadounidense relacionado con la industria del cómic que llegó a ser bien conocido en las oficinas de DC Comics, donde, en diciembre de 1972, el editor Joe Orlando le dio su primer trabajo como freelancer, inicialmente escribiendo páginas de texto y correo de los lectores, y más tarde trabajando como editor asistente.

Joe Orlando más tarde, empezó a escribir historias; pero, que, más adelante, se convertiría finalmente en editor, y fue vicepresidente y vicepresidente ejecutivo de DC Comics); y el editor Dick Giordano (fue un historietista y editor estadounidense, conocido por sus colaboraciones con Neal Adams en varias series de cómics de Batman, Linterna Verde y Flecha Verde y por haber sido director ejecutivo de DC Comics, en ese momento la compañía líder en la industria de los cómics), decidieron mejorar las condiciones de los artistas empleados por la compañía ofreciendo recompensas como royaltys para impulsar la llegada de talentos establecidos.

La nueva colección los Jóvenes Titanes (Teen Titans) de Marv Wolfman y George Pérez fue un inmediato éxito con una gran estabilidad por parte de su equipo creativo disfrutando de gran popularidad entre los fanes durante numerosos años.

El éxito de este título menor provocó que la compañía reconsiderase gran parte de sus otras líneas de producción. El resultado fueron series limitadas de gran éxito, consideradas hoy en día grandes clásicos de DC, como Crisis en las tierras infinitas, en la que se aligeraba parte del ya excesivamente denso Universo DC y en el que se revisaban personajes clásicos como Superman o Wonder Woman. En 1989 se inició también la publicación de antiguas colecciones en tapa dura bajo el título: DC Archive Editions.

Algunas otras series limitadas como The Dark Knight Returns de Frank Miller o los Watchmen de Alan Moore atrajeron un nuevo grupo de fans a DC. La originalidad de estas series atrajo un importante número de lectores haciendo peligrar seriamente la superioridad editorial que Marvel ostentaba en aquella época.

Mientras tanto, el escritor británico Alan Moore había revitalizado la serie menor de terror: La cosa del pantano (Saga of the Swamp Thing) favoreciendo la llegada al mundo del cómic norteamericano de numerosos talentos británicos como Neil Gaiman o Grant Morrison. El resultado fue un flujo constante de terror sofisticado y material oscuro que culminaría años más tarde con el establecimiento de la línea Vértigo de cómics para adultos.

A raíz de un escándalo sobre el precio fijado en los estacionamientos, Kinney National reagrupó sus actividades no culturales en septiembre de 1971 bajo el nombre de National Kinney Corporation , y cambió el nombre de Kinney National Company a Warner Communications Inc. el 1 de febrero de 1972.

LA EDAD MODERNA DEL COMIC. UNA NUEVA ÉPOCA DE DC COMICS. LA EDAD OSCURA DEL COMIC.

 

 

En esta edad también hay discrepancias para definirla. Algunos autores sugieren que la Edad de Bronce aún no termina, mientras que otros insisten en que la Edad de Bronce terminó cuando DC terminó de publicar Crisis de Tierras Infinitas en 1986, la cual marcó un antes y un después en esta casa editora.

A esta edad también se le nombra como la Edad Oscura del Cómic, pues se han publicado obras con narrativas e historias de gran profundidad y cuidado artístico. Tales como Batman: The Dark Knight Returns y Watchmen. Por otro lado, mientras las casas editoras han alcanzado gran popularidad, las editoriales independientes se han distinguido también por su calidad y sus historias alejadas del mainstreaim.

Una cosa que sucedió en los años 90 es que muchos personajes simplemente dejaron de ser lo suficientemente geniales en su forma original, lo que requirió un cambio de imagen extremo del más alto grado (como la ola de trajes de armadura que mencionamos en la última entrada).

DC COMICS: LA CRISIS DE LA DÉCADA 1990.

 

 

Esta década, cuya duración se extiende desde mediados de los 80 hasta la actualidad. Y si bien esta etapa contemporánea de los cómics que estamos atravesando inició con obras magistrales, no siempre el nivel fue tan alto. Los años 90 obligaron a la industria a detenerse y reinventarse para sobrevivir. Sin embargo, no hay era de los cómics sin obras maestras y este periodo no fue la excepción.

Corrían los años 90. El cómic, sobre todo por parte de DC, comenzaba a coquetear con la gran pantalla gracias a la película de Batman de Tim Burton. Sus personajes eran populares, los conocía todo el mundo, y las viñetas llevaban ya un tiempo elevando el tono para captar un público cada vez más adulto.

Sin embargo, en ese momento, la burbuja del cómic explotó. En 1992 un grupo de dibujantes de Marvel liderados por Todd McFarlane (creador de Venom y de una de las mejores etapas de Spiderman) decidió dejar la editorial junto con otros de los mejores lápices del momento para fundar Image,

la editorial alternativa que acabaría creando series tan conocidas como Spawn o The Walking Dead. El motivo de su salida fue que, en un contexto en el que los cómics se vendían muy bien, la gestión de derechos y de beneficios para los artistas no era paralela a este crecimiento. Quisieron, literalmente, salir de las grandes editoriales para hacer la guerra por su cuenta y tener el control completo de su obra. Y les salió bien.

Así Marvel, pero también DC, vieron cómo sus colecciones se quedaban huérfanas de talento.

Sus personajes seguían vendiendo pero la calidad de sus historias tendían cada vez más a la baja, lo que acabó notándose en su cuenta de resultados. Es entonces, en un momento de impase y con miedo a empezar a otear la banca rota, las dos editoriales más importantes de siempre y que llevaban siendo pura competencia desde hacía casi seis décadas decidieron tomar un camino que podía satisfacer todo el morbo de un lector de cómic: fusionar sus personajes, universos y equipos creativos en una sola línea. Sí, unir a Batman con Lobezno en su solo cómic, y no solo eso, sino también fusionarlos en un único personaje, o a Spiderman y Superman. La barra libre de la imaginación se había abierto.

Marvel y DC han tenido desde siempre una historia de competencia. Quizá la más clara que ha habido en toda la cultura popular.

Acusaciones de plagio, piques por ventas, personajes que cambian de nombre para robar una idea a otra editorial, e incluso espionaje. Pero para entender cómo llegaron a unirse en los 90 hay que saber que ya lo habían probado con anterioridad, pues 1996, en medio de una crisis de ventas, DC y Marvel se unieron bajo el sello Amalgam durante varios números donde fusionaron sus personajes.

En 1976 ambas editoriales se aliaron en un cómic único que ponía en un mismo escenario a Spiderman y Superman, los que en ese momento eran los personajes más populares. Sin embargo, aquel pequeño intento no tendría nada que ver con lo que ambas casas tramaron en 1996, una colisión inesperada de sus dos universos: había nacido la línea Amalgam.

 

En medio de la crisis de ventas, DC y Marvel llegaron a un acuerdo para lanzar un crossover conjunto llamado DC vs. Marvel, una miniserie donde los universos de las dos editoriales convergen en un evento cósmico.

El argumento que nos llevaba hasta aquí eran tan alocados como solo podría serlo en los cómics: dos seres eternos del universo conocidos como ‘Los Hermanos’ saben de su existencia mutua tras una serie de sucesos. Cada uno representa y contiene el universo de cada editorial y, al tomar conciencia uno del otro, toman una decisión muy propia de los cómics; enfrentarse para ver cuál de los dos universos es más fuerte.

 

Con este punto de partida ambas editoriales ya tenían carta blanca para servirnos peleas que a buen seguro habían surgido en la cabeza de sus lectores.

En los primeros números Superman se enfrenta a Hulk, con victoria para el primero y también vemos a Wonder Woman tomando el martillo de Thor. Esta guerra entre ambos universos se cerró momentáneamente cuando la serie presentó al personaje de Access, el único de la historia de los cómics creado a la vez por las dos editoriales. Access es un adolescente de Nueva York que consigue poderes para abrir puertas entre universos, y que logra que ‘Los Hermanos’ hagan las paces finalmente, dejándose claro que cada uno de ellos (Marvel y DC) eran más útiles separados.

En estos cómics, en los que Marvel y DC se repartían beneficios a partes iguales, se nos presentaba por ejemplo la historia de Darkclaw, una unión de Batman y Lobezno que se enfrentaba a Hiena, una amalgama a su vez de Joker y Dientes de Sable.

Sin embargo, y aunque los cómics de la línea Amalgam se vendieron bien durante un tiempo, no completaron todos los objetivos de ambas compañías.

Unir a sus personajes más míticos hacía que el lector histórico de cómic sintiera curiosidad, pero se convertía en un verdadero rompecabezas de continuidad y ubicación para cualquier lector nuevo. A ellos sumaba la escasez de calidad de muchos de los guiones, que hoy muchos críticos sitúan entre las peores rarezas de las muchas que se vieron en los años noventa. De este modo, gracias de nuevo a la intervención del personaje de Access, se dio carpetazo definitivo al asunto. Ambos universos volverían a separarse (casi) para siempre cerrando el arco argumental de ‘Los Hermanos’. Los superhéroes fusionados ya habían dado todo su jugo, que quizá no era más que anecdótico.

Marvel y DC siguieron colaborando pero de forma más episódica hasta 2003, momento en el que se presenta el cómic JLA/Avengers, que unía en unas mismas páginas La Liga de la Justicia y Los Vengadores. Ese fue el último intento de mantener una ligazón que suena muy bien en la cabeza de un lector, pero difícil de llevar a la práctica con dos universos con tantas ramificaciones e intereses separados.

 

 

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