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Todo adulto contemporáneo que vivió su niñez, adolescencia y juventud en la década de los años 80 y 90, tiene buenos recuerdos de lo que fue Blockbuster.
La sensación de tener las películas, series o videojuegos favoritos a su alcance, por tan solo unos días, era algo inexplicable. Otra cosa muy llamativa era la gran variedad que ofrecía en cada uno de sus productos.
En sus estanterías se podían encontrar películas de todos los géneros como terror, drama, comedia, infantiles, navideñas, suspenso, acción, ciencia y ficción, animadas. Además, de las series de televisión más famosas del mundo.
En cuanto a los videojuegos, se podían encontrar juegos del clásico Nintendo Entretaiment System (NES), Súper Nintendo, Sega, y Nintendo 64. Hasta esta consola llegó albergar juegos.
Luego, comenzó la industria de la piratería a crecer y eso afectó a muchísimo a la franquicia, así como la televisión por cable.
Finalmente, la estocada final para derribar a Blockbuster fueron las nuevas tecnologías de información y comunicación que emanaron del internet. A partir de allí, el formato digital remplazó al soporte físico, y una mala decisión de la empresa, al no adaptarse a los nuevos tiempos, hizo que su decadencia fuera indetenible. Ahora, solo queda el recuerdo de su logo azul y amarillo.
En el presente artículo relataremos como aún queda de pie una última tienda de Blockbuster Video y cómo sobrevive hoy en día. No obstante, antes volveremos a repasar sobre su historia, origen y evolución, no solo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero.
Blockbuster, una de las franquicias de videoclubes más importantes del mundo, fue fundadapor David Cook,en Dallas el 19 de octubre de 1985.
Blockbuster se dedicó a absorber cadenas de videoclubes y anuló a la competencia fragmentada gracias a su mayor catálogo. Gracias a todo esto, para los años 90 tenía una cuota de mercado del 25% mundial y para el año 2004 contaba con 9.000 videoclubes repartidos por todo el mundo.
La empresa, dominaba en el mundo, tenía miles de tiendas y millones de clientes. Sus principales ingresos eran percibidos por las penalidades que cobraban por los retrasos en la devolución de los vídeos.
La historia ha hecho célebre el episodio que, para muchos, marcó el destino de este grande. Por allá en el año 2000, Blockbuster rechazó la posibilidad de adquirir Netflix, que por entonces era un servicio de alquiler a domicilio. Cuenta la leyenda que la decisión fue adoptada por John Antioco, consejero delegado de la junta directiva, que entendió que el pez pequeño no se comería al grande.
Cuatro años más tarde, sin embargo, David venció a Goliat. Netflix se había convertido en un proveedor de entretenimiento en línea, con más de un millón de suscriptores, y a partir de ese momento comenzó el declive del negocio de los videoclubes como Blockbuster.
Luego aparecieron los servicios de televisión por cable, que en pocos años se popularizaron, y aparatos como el Betamax y el VHS se volvieron obsoletos. La reacción a esta competencia no fue efectiva y poco a poco Blockbuster vio cómo los clientes se alejaban de sus tiendas, que no tenían más remedio que cerrar, porque el negocio era inviable. A pesar de eso, logró resistir hasta hoy.
En España fue en 2006 cuando cerraron todos los videoclub de golpe, en un día 723 personas fueron despedidas, de las 105 tiendas que estaban repartidas por toda la península. Pero quizás lo que no sabías es que en la isla de Gran Canaria hubo unos pocos Blockbuster que sobrevivieron a ese cierre. Duraron un año más abiertos.
En marzo de 2010, CNN informó que Blockbuster tenía una deuda de casi mil millones de dólares, en parte gracias a la salida de Viacom, y estaba luchando para evitar la bancarrota. Ese septiembre, la empresa se acogió al Capítulo 11, lo que significa que seguiría funcionando mientras intentaba reestructurar su deuda.
Sin embargo, el 1 de marzo del año 2011, el departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que Blockbuster no tenía los fondos para continuar la reorganización y que debía liquidar. Fue por este motivo que en el mes de agosto de dicho año que el liquidador anunció el cierre de las otras 253 tiendas en Canadá y la liquidación de la unidad canadiense entera. De esta misma manera, se fueron dando los cierres en otros lugares.
Blockbuster fue absorbida en ese año por Dish Network, el mayor proveedor de televisión de pago de Estados Unidos, por 320 millones de dólares. Su objetivo inicial era cumplir el cierre gradual de las 1700 tiendas físicas que aún quedaban y conservar la marca para lanzar un servicio de video bajo demanda que compitiese con Netflix. Sin embargo, los planes no prosperaron y dos años después se anunció el cierre completo de todos los videoclubes a partir de enero de 2014.Los 300 locales de Estados Unidos propiedad de la compañía fueron clausurados, pero Dish Network permitió que algunos franquiciados pudieran continuar bajo la marca Blockbuster mediante un acuerdo comercial.
Para el año 2013, Dish Network, anunció que suspendería su negocio de alquiler de películas por correo a mediados de diciembre y cerraría sus 300 tiendas en Estados Unidos a principios de 2014.
A finales de 2017 aún permanecían abiertos once videoclubes Blockbuster en Estados Unidos: siete de ellos están ubicados en Alaska, donde las tarifas de internet son más caras que en el resto del país; tres en Oregón, y el último en Edinburg, Texas.En julio de 2018 tan solo quedaba abierto el Blockbuster de Bend,Oregón, que funciona como atracción turística y no pertenece a Dish.
En el resto de países la marca corrió idéntica suerte, en este caso sin que Dish les cediera el nombre. En México, grupo Salinas renombró todos los establecimientos como The B-Store en 2015,aunque al año siguiente terminarían desapareciendo.
A pesar del final para esta empresa, todavía existe un Blockbuster en Bend, un pueblo pequeño en Oregón, de poco más de 80 mil habitantes, y es la única pieza que está manteniendo vivo a un elemento tan importante de la cultura popular y de la vida de todo niño noventero. La buena noticia es que parece que a esta locación no le va nada mal y su manager, Sandi Harding, dice que no tienen ningún plan de cerrar, y sus socios están listos para defenderlo a capa y espada.
Este Blockbuster, fue fundado en 2000 por Ken y Debbie Tisher. Originalmente había sido su propio negocio, llamado Pacific Video, pero después de diez años de competir con Blockbuster, los Tisher decidieron unirse a la franquicia.
Ken Tisher, explica que su videoclub es un negocio local y todos sus trabajadores viven en Bend, algo que sus clientes aprecian. Una imagen alejada de la todopoderosa franquicia de dueños anónimos que era Blockbuster en los 90.
El videoclub está situado en una zona con gasolineras y centros comerciales, así que la gente aprovecha para ir a poner gasolina o hacer la compra, y alquilar alguna película. Especialmente los martes, que es cuando llegan las novedades.
Este Blockbuster, cuenta con 4.000 afiliados, algo que ya le gustaría poder decir a cualquier videoclub en la actualidad.
El alquiler de una novedad en DVD o Blu-ray cuesta 3,99 dólares, y puedes quedártela tres días si es un título de éxito, o una semana si es un título menor. Los clásicos cuestan 1,99 dólares, y los títulos de catálogo, 99 centavos.
En la actualidad, la tienda se ha convertido en una atracción turística tan grande que incluso ha comenzado a vender su propia mercancía. En el sitio web de Bend Blockbuster, los clientes ahora pueden comprar camisetas, sudaderas con capucha, llaveros, gorros, imanes y muchos otros artículos de Blockbuster, todos los cuales ayudan a mantener el negocio a flote.
También está el factor de la nostalgia, pues algunos padres llevan a sus hijos a la tienda para mostrarles cómo su mamá y su papá solían alquilar películas, casi como si estuvieran visitando un museo.
Tisher reconoce que su mayor problema es encontrar películas, pues ya no existen los distribuidores a videoclubes. Muchas de ellas las compra directamente a tiendas, aunque confiesa que sobreviven gracias a un acuerdo con una compañía de distribución llamada Vobile, que les proporciona las películas de Disney, con una gran demanda entre las familias de la zona.
La mayoría de los clientes de este último Blockbuster entrevistados por Geekwire aseguran que tienen Netflix, pero que acuden al videoclub a por películas que en Netflix no hay, principalmente clásicos. También porque les gusta el trato con sus empleados, y las recomendaciones que les hacen. Hay gente que aún prefiere el contacto humano antes que las recomendaciones de un algoritmo.
Vale destacar que, actualmente, su popularidad ha aumentado, gracias al documental de Netflix llamado “El Último Blockbuster”. El documental vive el día a día de este último videoclub que lucha por mantenerse en pie en la era de las plataformas y relata también la historia de cómo ha ido adaptándose la industria del cine a todos los cambios que los nuevos modelos de formato han supuesto para los consumidores y para las ventanas de estreno.
Además, aborda aspectos menos conocidos y muy reveladores en torno a la caída de Blockbuster como que tuvo la oportunidad de comprar Netflix y no lo hizo o cómo determinadas decisiones erróneas -no cobrar el recargo por el retraso en las devoluciones o minusvalorar la amenaza de Netflix- y la crisis de 2008, arruinaron a la compañía.
El guionista y productor del documental, Zeke Kamm, explica a La Vanguardia que cuando comenzaron a trabajar junto al director Taylor Morden en el documental, asumieron que Netflix y las plataformas de streaming en general mataron a Blockbuster. “Pero a medida que investigamos y aprendimos más, nos quedó claro que era más complicado que eso. La codicia corporativa fue el verdadero asesino de Blockbuster”, detalla.
El documental también muestra como la experiencia que ofrecen los videoclubs a los amantes cine no podrá ser nunca la misma que ofrecen las plataformas de streaming. “Hay algo que sucede físicamente en nuestro cerebro cuando interactuamos con otra persona, cuando tocamos medios físicos como un DVD. Se forman conexiones en nuestro cerebro que cambian la experiencia. Cuando preguntamos a la gente cuál era su película favorita para alquilar, nunca empieza su respuesta con el nombre de la película, siempre empieza relatando su experiencia”.
Aunque muchos espectadores se acerquen a El último Blockbuster por la nostalgia, Kamm también destaca la historia de Sandi Harding, “una mujer trabajadora que ha mantenido con vida la última tienda de la que una vez fue una cadena gigantesca gracias a su auténtica determinación. Es una historia conmovedora y edificante que resuena en personas de todas las edades”.

Blockbuster, creada por David Cook llegó a convertirse en un gigante en su área y llegó a conocerse internacionalmente, después de haber pasado por manos de Huizenga, fue comprada por Viacom y había rechazado a Netflix. Hasta este punto, todo parecía ir a la perfección para la empresa. Sin embargo, no fue completamente cierto.
La historia afirma que Blockbuster fue un gigante caído por los nuevos tiempos, por no adaptarse a las nuevas formas de disfrutar el video. Es decir, el formato digital. Durante la década de los años 80 y 90, el éxito de Blockbuster fue indiscutible. Sin embargo, con la llegada del nuevo milenio surgió el internet y junto a este nuevo elemento, se desarrollaron las nuevas tecnologías de información y comunicación, que cambiaron muchas formas de hacer las cosas.
En este sentido, podemos reflexionar si Blockbuster era una industria del soporte o del video, ya que cuando las películas se comenzaron a disfrutar de forma digital y por internet, este gigante se desplomó por completo.
Más allá de eso, como lo afirmamos en los artículos anteriores, es imposible relatar la historia del video sin hablar de Blockbuster, que fue la máxima franquicia de alquiler de videos. Asimismo, se convirtió en todo un ícono de los años 90. La industria cultural de esos años no está completa sin el logo azul y amarillo de Blockbuster.
Podríamos decir, que Blockbuster está al mismo nivel que empresas que se convirtieron en símbolos de los 90 como Nintendo, Sega, series como el Príncipe del Rap, o deportistas de alto rendimiento como Michael Jordan.
Tan es así, que el último vestigio de Blockbuster Video, una última tienda que queda a flote, sobrevive vendiendo sus propios productos. Todo el público de adulto contemporáneo que fue joven o adolescente en los años 80 y 90, se siente identificado con Blockbuster.
Los recuerdos de una infancia feliz y la nostalgia de aquellos momentos, todavía mueven algunos sentimientos que hacen que esos productos sean adquiridos. No había día más feliz para un joven, que ir a Blockbuster, divertirse viendo cada una de las estanterías, ver la variedad de videos, las carátulas, los adornos y muchas otras cosas que se vendían dentro de las tiendas. Ir a Blockbuster se convirtió en un símbolo de entretenimiento.
Para sus empleados, en la parte positiva, podían alquilar películas gratis, y muchos se unieron por sus intereses compartidos en juegos y películas. También se vengaron de los clientes molestos: la interfaz de la computadora tenía una sección de notas ocultas en la que los empleados se escribían consejos sobre cada cliente, mientras evaluaban todo su historial de alquiler.
La parte nada buena, es que ya que contaba con la reputación de estar abierto hasta tarde y manejar mucho dinero en efectivo, es triste pero no sorprendente que varios Blockbusters se convirtieran en escenas del crimen.
Blockbuster revolucionó las tiendas de videos al colocar dispositivos antirrobo en sus cajas, debido al robo común. Esto les permitió colocar las cintas y los DVD en los estantes en lugar de detrás del mostrador para una mejor experiencia del cliente, pero los ladrones persistentes descubrieron cómo quitarlos o quitarles el contenido.
Por otra parte, varios empleados de Blockbuster fueron agredidos y asesinados en los años 90 y 2000. Leon David Dorsey fue ejecutado en el año 2009 por el asesinato de dos miembros del personal de Blockbuster en Dallas en 1994. Más adelante, en 1999, la policía interrumpió a Matthew M. Jackson mientras robaba y agredía sexualmente a dos empleados, el último de una serie de delitos similaresen Tennessee y Kentucky.
Para el año 2003, LA Times informó que Donald Ray Wheat había sido condenado a muerte por asesinar a dos empleados y dos clientes en una tienda Blockbuster en 2002; sin embargo, este murió de una enfermedad hepática mientras estaba en prisión al año siguiente. En California, en 2004, Michael McGrath fue sentenciadoa cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato en 2001 de un empleado de Blockbuster durante un robo.
El inicio del nuevo milenio(año 2000), trajo consigo una serie de factores que se convertirían en grandes retos para la empresa. Uno de ellos fue la televisión por cable, pues esto hizo que mucha gente prefiriera suscribirse a ella. Otro factor que también le jugó en contra fue la piratería, cosa para la que no se habían preparado. Pero, aparte de todo esto, Blockbuster también se vio en deudas.
En ese mismo año 2000, los pagos atrasados de Blockbuster generaron $800 millones, el 16 por ciento de sus ingresos, según AssociatedPress. Pero también fueron la principal fuente de frustración de sus clientes, hasta el punto de que algunos llevaron a la empresa a los tribunales.
Por ejemplo, en 2001, el New York Times informó que Blockbuster había resuelto una demanda por una política que había presentado en febrero anterior. En lugar de cobrar el costo del alquiler inicial por cada día después de la fecha de devolución, solo cobrarían el costo del alquiler inicial, independientemente de la demora en la devolución de la cinta. Aunque esto benefició a los clientes, una demanda colectiva argumentó con éxito que Blockbuster no había dejado suficientemente clara la nueva política.
Uno pensaría que el anuncio de Blockbuster en febrero de 2005 de que había terminado con los cargos por pagos atrasados sería un motivo de celebración. En cambio, los llevó a la corte, nuevamente. El problema era que Blockbuster en realidad no había eliminado los cargos por pagos atrasados: simplemente los había renombrado bajo la política engañosamente titulada Sin cargos por pagos atrasados.
Ahora, en lugar de cobrar una multa, Blockbuster cobraba automáticamente el precio de la película o el juego al día siguiente de la fecha de devolución. Si finalmente devolviera el artículo, obtendría un reembolso, pero se le cobraría una «tarifa de reabastecimiento» de $1.25. Los 50 estados y DC demandaron, y en marzo de 2005, Blockbuster llegó a un acuerdo con 47 de los estados y DC por $630,000.
Otro error que cometió la empresa fue el subestimar los cambios que venían dentro de la industria, el DVD, el progreso de Netflix, la televisión por cable, entre otros. En otras palabras, no se actualizó a tiempo para las nuevas expectativas de sus clientes.
Netflix que se fundó en 1998, registró su primera ganancia (6,5 millones de dólares) en 2003. Blockbuster, quien tenía más antigüedad, inició su servicio rival de alquiler de DVD por correo en línea, Total Access, en 2004. En 2006, superó su meta de dos millones de suscriptores. Al año siguiente, el nuevo director ejecutivo, Jim Keyes, desechó Total Access, diciendo que le estaba costando demasiado dinero a la empresa. Casi al mismo tiempo, Netflix presentó su servicio de transmisión. Blockbuster siguió con su propia plataforma bajo demanda en 2008 y, en 2009, lanzó quioscos de DVD, algo que Redbox había hecho por primera vez seis años antes.
En marzo de 2010, CNN informó que Blockbuster tenía una deuda de casi mil millones de dólares, en parte gracias a la salida de Viacom, y estaba luchando para evitar la bancarrota, algo que Keyes seguía negando. Ese septiembre, la empresa se acogió al Capítulo 11, lo que significa que seguiría funcionando mientras intentaba reestructurar su deuda. Blockbuster tuvo brevemente una segunda oportunidad: el servicio de televisión por satélite Dish Network lo compró en una subasta por bancarrota por 228 millones de dólares en efectivo.
El plan era integrar la plataforma de streaming bajo demanda de Blockbuster con los servicios de Dish. Sin embargo, el 1 de marzo del año 2011, el departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que Blockbuster no tenía los fondos para continuar la reorganización y que debía liquidar. Fue por este motivo que en el mes de agosto de dicho año que el liquidador anunció el cierre de las otras 253 tiendas en Canadá y la liquidación de la unidad canadiense entera. De esta misma manera, se fueron dando los cierres en otros lugares.
Para el año 2013, Dish Network, la compañía que ahora era propietaria de la cadena Blockbuster, anunció que suspendería su negocio de alquiler de películas por correo a mediados de diciembre y cerraría sus 300 tiendas en Estados Unidos a principios de 2014.
Aunque todas sus tiendas cerraron, aún queda una en el mundo. Esta, está ubicada en Bend, Oregon.
Este Blockbuster, fue fundado en 2000 por Ken y Debbie Tisher. Originalmente había sido su propio negocio, llamado Pacific Video, pero después de diez años de competir con Blockbuster, los Tisher decidieron unirse a la franquicia.
En la actualidad, la tienda se ha convertido en una atracción turística tan grande que incluso ha comenzado a vender su propia mercancía. En el sitio web de Bend Blockbuster, los clientes ahora pueden comprar camisetas, sudaderas con capucha, llaveros, gorros, imanes y muchos otros artículos de Blockbuster, todos los cuales ayudan a mantener el negocio a flote.
Y luego está el factor nostalgia. Algunos padres llevan a sus hijos a la tienda para mostrarles cómo mamá y papá solían alquilar películas, casi como si estuvieran visitando un museo.
Por otra parte, cabe destacar que ha subido su popularidad gracias a un nuevo documental publicado en Netflix USA: The Last Blockbuster. Desde que se emitió el documental el pasado 15 de marzo, personas de todos los continentes enviaron flores y llamaron a la tienda solo para decir “gracias” por permanecer abierta. En la trastienda, los miembros del personal han estado ocupados empaquetando miles de pedidos en línea de camisetas, sombreros y máscaras de la reconocida empresa estadounidense fundada en 1985 por David Cook.

La reconocida tienda de vídeos creada por David Cook en la ciudad de Dallas, en el año 1985, ya se encontraba en expansión y había pasado a manos del grupo liderado por Wayne Huizenga, quien continuaba aplicando estrategias que ayudarían a su crecimiento.
Las estrategias de Huizenga, que seguían al pie de la letra el antiguo plan de Cook, hicieron que la franquicia de Blockbuster creciera de manera rápida y vertiginosa. Al cabo de los años, se convirtió en un negocio trasnacional, teniendo un gran éxito en cada uno de los países.
Las calves del éxito de Blockbuster fueron varias. Podemos decir, que el primer efecto que impactó en las sociedades fue el novedoso. Antes de su existencia, las películas se veían en el cine o en la televisión. Al igual que las series animadas. En cuanto a los videojuegos, había que ahorrar cierta cantidad de dinero para adquirirlos.
No obstante, con la creación de Blockbuster, se le dio a las personas la libertad de alquilar la película o serie de su preferencia para que las pudiera ver cuándo y cuántas veces quisieran. Igualmente, se les daba a elegir el formado, según el artefacto que tuvieron en casa, ya sea Beta Max o VHS. Posteriormente, salió el DVD.
Igualmente, para los jóvenes fue una gran opción, ya que les daba la oportunidad de alquilar sus videojuegos favoritos por un tiempo determinado, pero a un costo mucho más bajo que su compra.
En el presente artículo, seguiremos ahondando sobre la historia de esa gran franquicia que fue Blockbuster Video.
En el año 1989, Blockbuster inició su expansión internacional en el Reino Unido. Esto sería por medio de la compra de Ritz Video, uno de los mayores videoclubes de Europa. El primer local bajo el nuevo nombre abrió en Walworth Road, al sur de Londres. Tres años después se hizo con el control de Citivision por 135 millones de dólares, y llegó a un acuerdo con Philips Electronics para que entrasen en el accionariado. A finales de 1995 ya se habían superado los 1.400 establecimientos fuera de los Estados Unidos.
Los siguientes países en los que se abrieron videoclubes de Blockbuster fueron Canadá en el año 1989, Japón en 1991 y México en 1991, que además se convertiría en el primer país hispanohablante con esta franquicia. La mayoría de expansiones se hacían a través de la compra de otras franquicias ya establecidas en sus respectivos países.
En países de habla hispana, el orden de implantación fue el siguiente: México en el año 1991, Chile, España y Venezuela en el año 1992, Argentina, Colombia, Ecuador, El Salvador, Panamá y Perú en el año 1995 y Uruguay en el año 1998.
Para el año 1994, Blockbuster era conocido como el líder indiscutible del mercado de alquiler de videos. «Makeit a Blockbuster night» había pasado de ser un eslogan publicitario a una referencia de la cultura pop, al igual que el logotipo del boleto azul y amarillo. Otros negocios también notaron el éxito de la cadena y decidieron participar.
En enero de este año, el LA Times informó que el conglomerado de medios y entretenimiento Viacom y Blockbuster habían orquestado una fusión estimada en $8.4 mil millones, que también incluía la compra de Paramount Communications Inc. Huizenga renunció como director ejecutivo de Blockbuster en septiembre y luego se convirtió en famoso por ser dueño de algunos de los mejores equipos deportivos de todos los tiempos. Murió en marzo de 2018, a los 80 años.
Según Hollywood Reporter, después de la fusión, las tres compañías obtuvieron ingresos anuales combinados de $ 7.3 mil millones. En 1999, Viacom hizo pública Blockbuster, con una valoración de 2.630 millones de dólares. Recaudó 465 millones de dólares por 31 millones de acciones, lo que representa el 18 por ciento de la empresa, según LA Times.
Sin embargo, incluso entonces, existía una creciente preocupación sobre la capacidad de Blockbuster para competir con los servicios que transmiten películas directamente a los televisores de los usuarios, en forma de redes de cable. En 2004, el año en que el recuento de tiendas de Blockbuster alcanzó un máximo de $9.100, Viacom escuchó esas preocupaciones y despidió a su antiguo socio. Bajo el complicado esquema de recompra, Blockbuster terminó pidiendo prestados $905 millones, una deuda que los persiguió más tarde.
Según cuentan, Reed Hastings, actual CEO de Netflix, después de su molestia al recibir una multa por entregar con retraso en un Blockbuster una copia de Apollo 13, tuvo la idea de crear un servicio de alquiler de películas mucho más flexible.
Así lo cuenta el co-fundador de Netflix Marc Randolph en su libro Eso nunca funcionará: El nacimiento de Netflix y el poder de las grandes ideas.
Para el año 2000, el centro de su negocio era una web en la que sus usuarios podían elegir varias películas para ver, Netflix las enviaba por correo postal en DVD, y no tenían riesgo de penalización, ya que la segunda película solo les llegaba cuando habían devuelto la primera, eliminando así las penalizaciones de la historia de Hastings.
Aquellos comienzos, no obstante, fueron duros. Netflix sumaba usuarios, pero seguía acumulando pérdidas y se les hacía difícil enviar sus películas en un solo día. Aquel año 2000 habían tenido unas pérdidas de 50 millones de dólares, y habían rechazado una oferta de Jeff Bezos, que quería eliminar cualquier competencia en la compra online de DVDs para Amazon, así que Blockbuster parecía ser la única opción viable.
Tras varios intentos de reunión con el entonces gigante, los jefes de Netflix recibieron el ‘Ok’ para una reunión para negociar la venta de su negocio con el CEO de Blockbuster, John Antioco.
La noche anterior a la reunión, Randolph, Hastings y Barry McCarthy, este último director financiero de Netflix,se encontraban en una zona rural de California en el primer retiro corporativo de Netflix cuando McCarthy se enteró de que después de tanta espera Blockbuster había aceptado la reunión con ellos. Sin embargo, Blockbuster pidió que la reunión fuera a las 11:30 de la mañana del día siguiente en Dallas, que estaba a 12 horas de distancia, cosa que era casi imposible.
No obstante, Hastings creyó que podrían lograrlo si alquilaban un avión para las 5 de la mañana del día siguiente. McCarthy no estuvo de acuerdo, pues objetó que esto les costaría al menos 20.000 dólares cuando la compañía estaba en camino de quedarse sin dinero y tener que cerrar sus puertas.»Estamos en camino de perder al menos 50 millones este año. Lo logremos o no, otros 20 mil dólares no marcarán la diferencia», relata Randolph que dijo su compañero en ese momento. Así que los tres alquilaron un avión, y se fueron para Dallas.
Sin embargo, esta reunión no sería para Netflix lo que ellos esperaban. Pues, sobre esta, describen cosas como:
“Las paredes del vestíbulo de Blockbuster, como el nuestro, estaban cubiertas con carteles de películas enmarcados, aunque no pude evitar notar que los de Blockbuster estaban enmarcados con mucho más gusto, cada película en su propio marco de acero inoxidable reluciente, rodeado por un anillo de bombillas como los carteles de marquesina que se ven en los vestíbulos de los teatros”, escribe Randolph.
Para el momento de la conversación, aseguran una actitud arrogante, pues cuando los dirigentes de Netflix dijeron la cifra que tenían en mente para su adquisición: 50 millones de dólares, Blockbuster se burló de ellos.
“Lo había visto usar todos los trucos que también había aprendido a lo largo de los años: inclinarse, hacer contacto visual, asentir lentamente cuando el hablante se gira en su dirección. Encuadrar las preguntas de manera que quede claro que está escuchando. Pero ahora que Reed había nombrado un número, vi algo nuevo, algo que no reconocí, su expresión era ligeramente desequilibrada por una curvatura en la esquina de su boca. Fue diminuto, involuntario y desapareció casi de inmediato. Pero tan pronto como lo vi, supe lo que estaba pasando: John Antioco estaba luchando por no reírse”, relata Randolph.
El resultado fue el cese de cualquier negociación.
“Vender parecía ser nuestra única salida. Y Goliat no quería comprarnos, quería pisotearnos contra el suelo. A pesar de que Blockbuster había sido una apuesta arriesgada, realmente tenía la esperanza de que nos salvaría. Ahora estaba claro que si íbamos a salir vivos del accidente, era nuestra responsabilidad”.
Fue esta la forma en que Blockbuster perdió una gran oportunidad gracias a su arrogancia.
Como pudimos ver, hasta un imperio tan grande como había constituido Blockbuster Video, que incluso llegó a ser un ícono de la industria cultural de los años 90, pudo caer por no haber comprendido los nuevos tiempos. La historia de Blockbuster es un ejemplo magnifico de cómo algunas industrias convencionales de los años 80 y 90, no supieron tener una visión a futuro de cómo evolucionaría el negocio con el surgimiento del internet y las nuevas tecnologías de información y comunicación.
Las nuevas tecnologías transformaron todo. Quizás su efecto fue algo similar al de la Revolución Industrial, que hizo perder muchos empleos y quebrar a muchas industrias que ofrecían un oficio.
La decadencia de Blockbuster se produjo simplemente por la no adaptación a los nuevos tiempos, a pesar de que tuvo la oportunidad de asociarse con la pequeña industria de aquel entonces: Netflix.
Hoy en día, Netflix es una de las mayores plataformas de streaming del mundo, mientras que Blockbuster es solo un viejo monarca que ha quedado en el pasado y que solo lo vemos con los símbolos de la industria cultural de los años 90.

Probablemente, muchos jóvenes no la recuerden. sin embargo, Blockbuster fue una franquicia donde las personas iban y podían llevarse contenido de cine, televisión o videojuegos a su casa, bajo la modalidad de alquiler por tiempo determinado. Su popular color azul, para muchos niños era motivo de alegrías, ya que podían alquilar, con total libertad, el juego de video, la serie animada o la película de su preferencia.
Los estrenos, generalmente, tardaban un poco en llegar. Primero, debían pasar por la cartelera de cine y luego llegar a las estanterías de Blockbuster.
Hay que recordar que se podían alquilar películas de formato Betamax, luego VHS, y por último estaban los DVDs. En cuanto a los videojuegos, se podían alquilar juegos del llamado Nintendo Entertaimen System (NES), el Súper Nintendo, el Sega, hasta llegar al Nintendo 64.
No obstante, en muchos países fue la piratería de juegos y películas la que hizo quebrar a Blockbuster. También la tecnología tuvo mucho que ver. Con las nuevas tecnologías de comunicación e información, aunado a la inmediatez que generó el internet, muchas personas podían ver las películas en formato digital.
Sin embargo, no demos más preámbulos y ahondemos en la historia de Blockbuster.
En octubre del año 1985, fue fundada Blockbuster Video por David Cook y, aunque este representaría un éxito con el tiempo, para sus inicios fue un salvavidas después de que Cook fracasara con la empresa de software que manejaba.
Así es. En 1978, David Cook fundó Cook Data Services, lo que sería una empresa dedicada a la fabricación de software para empresas de petróleo y gas. Los precios de estos, iban hasta 120.000 dólares. Los primeros cinco años, sus ventas aumentaron cada año, esto hizo que en febrero de 1983, Cook hiciera pública la empresa, logrando recaudar 8,4 millones de dólares en la oferta pública inicial (OPI, esto se refiere a cuando una empresa permite que el público compre sus acciones).
Sin embargo, solo seis meses después, el valor del negocio cayó. Esto, debido a que un excedente de petróleo hizo que los precios cayeran y como consecuencia las compañías petroleras comenzaron a buscar formas de reducir sus gastos, lo que significó que disminuyeran las ventas de software sofisticado.
Después de hacer una buena evaluación, Cook tomó la decisión de que en lugar de invertir los $ 8.4 millones en la empresa ahora en dificultades, los destinaría a un nuevo negocio, pues estaba buscando «un mercado fragmentado sin jugadores dominantes, un negocio que pudiera establecerse a nivel local y donde pudiéramos levantar algunas barreras competitivas», así que lo encontró en alquileres de videos.
David Cook y sus asociados se dieron cuenta de que para 1985, más hogares estadounidenses tenían reproductores de VHS que nunca. Según Inc., desde el año 1983 hasta el año 1985, la industria de alquiler de videos creció de $1 mil millones a $3,7 mil millones. Y aún mejor, no había ningún jugador dominante.
Para poder distinguirse de la competencia, Cook tenía planes de invertir hasta $700.000para adaptarse a la demanda con tiendas grandes, un catálogo mucho más amplio, alquileres más largos para que el cliente pudiera llevarse varias cintas, y un mayor control de inventario a través de su propio sistema automatizado, con el que detectaba las preferencias de los consumidores.
Esto comenzaría en ciudades densamente pobladas con la mayor cantidad de clientes potenciales. Cook, pasó a construir un centro de distribución de $6 millones abastecido con cintas, que se rastrearon electrónicamente mediante un sistema de escaneo de códigos de barras, para que las nuevas tiendas pudieran aparecer rápidamente sin preocuparse por rastrear cintas para alquilar.
Blockbuster abrió sus puertas el 19 de octubre de 1985 en Dallas, Estados Unidos, y las cerró de inmediato, pero esto no sería por falta de clientes, pues Cook le dijo a CNN en el 2013: «La primera noche estábamos tan abarrotados que tuvimos que cerrar las puertas para evitar que entrara más gente».
Wayne Huizenga, quien era un millonario que en 1983 convirtió su empresa Waste Management, en la empresa de eliminación de desechos más grande de Estados Unidos, según USA Today.
A Huizenga realmente no le apasionaba la eliminación de basura y ya había convertido eso en un negocio que valía miles de millones. Abandonó la universidad y comenzó la empresa de eliminación de desechos en 1962 con un camión de basura y un préstamo de $ 5,000 de su padre, según Forbes. Compró sistemáticamente pequeñas empresas de ingeniería sanitaria, amasando un imperio que llegó a dominar la industria. La empresa estaba valorada en $ 3 mil millones en 1984, el año en que Huizenga renunció.
Pocos años más tarde, en 1987, John Melk, el ejecutivo de Waste Management, yScott Beck, franquiciado de Chicago Blockbuster, persuadieron a Huizenga para que se unieran e invertir en Blockbuster. Para ese momento, la cadena contaba con 35 tiendas, incluidas las franquicias, pero se proyectaba que tendría 1.000 para 1988. En febrero de 1987, los tres hombres invirtieron 18,5 millones de dólares a cambio del 60 por ciento de la empresa, una participación mayoritaria.
Todo esto, Cook lo describió inicialmente como una «transición muy amistosa», pero él y Huizengaal poco tiempo tuvieron un desacuerdo profesional sobre dónde llevar el negocio. Huizenga quería pedir dinero prestado para abrir tiendas propiedad de la empresa en lugar de franquicias, mientras que a Cook le preocupaba endeudarse más. Cook se fue y vendió sus acciones por alrededor de $ 12 millones: luego calculó que eventualmente habrían valido alrededor de $300 millones.
Huizenga llevó a cabo el plan que tenía Cook que se basaba en la venta de paquetes de inicio de Blockbuster a los franquiciados con un margen de beneficio del 20 por ciento y, además, con el cinco por ciento de las ventas en la tienda. En contraste, Huizenga tomó el mismo enfoque para Blockbuster que había tomado para Waste Management, adoptó un nuevo sistema de distribución, hubo compras de franquicias rivales, y se alcanzaron numerosos acuerdos con productoras de cine directo para video. Además de convertirlo en un negocio rentable, en 1989 se habían superado los 1000 establecimientos y en 1990 se inició la expansión internacional con aperturas en Europa y América Latina.
Según Hollywood Reporte, en 1994, Blockbuster ya ganaba 4.000 millones de dólares al año a través de 3.600 ubicaciones. Era más grande que sus siguientes 375 competidores combinados.
A Huizenga se le suele confundir con el fundador de Blockbuster ya que fue él quien hizo realidad la visión de Cook de que su proyecto fuera una cadena nacional de alquiler de videos.
La razón es que, a diferencia de los videoclubes pequeños, que pagaban una cantidad de $70 por cinta y después recuperaban lo invertido gracias a los alquileres,Blockbuster llegaba a acuerdos directos con las productoras: obtenía las películas en lote a menor coste, se quedaba con el 60% de los ingresos y aportaba el 40% restante de cada título al productor. De igual modo, Blockbuster exponía todo su catálogo en las estanterías mientras que la competencia solía tenerlas detrás del mostrador.
Aunque las relaciones con los grandes estudios eran las más importantes, la mayoría de acuerdos a los que llegaba eran con productoras de serie B o bien directamente para video, que en los años 1980 representaban el 70% de los alquileres.
Por otro lado, las cintas originales de video (VHS y Betamax) eran bastante caras, especialmente los estrenos, por lo cual a la gente le resultaba más rentable alquilar; todo ello cambió con la guerra de precios del DVD y el video bajo demanda. La base de datos establecida por Cook recogía estadísticas de las cintas más alquiladas y permitía hacer nuevas compras con base en ellas, así como controlar el inventario y las demoras en devoluciones.
La oferta de películas era similar a la de cualquier otro videoclub, por lo que los estrenos tenían mayor prioridad; con el paso del tiempo, las copias sobrantes y las retiradas de circulación se ponían a la venta.
Blockbuster estaba dirigida específicamente a un público familiar, por lo que ninguna tienda podía comercializar cine porno por política empresarial.
Blockbuster fue uno de los grandes “boom” en la época de los 80 y 90, tanto en los Estados Unidos, Europa y América Latina. La idea de una espectador pudiera ver en un estante tantos títulos películas, series o videojuegos era fascinante y a la misma vez abrumador.
Era casi imposible entrar y no llevarse algún título alquilado. También era casi una fábrica de captar la atención de los más pequeños de la casa. Más allá de los videojuegos y las series, las carátulas llenas de colores, los afiches y los adornos, hacían que cualquier niño se quedara deslumbrado una vez al entrar.
También tenían un formato de alquiler de tres días, por lo que era ideal que los usuarios fueran a alquilar películas o videojuegos a partir del viernes hasta el domingo. Igualmente, en las vacaciones escolares, era uno de los principales refugios de los niños y adolescentes.
