Facebook compra Oculus 2

CONOCE LA COMPRA DE OCULUS VR POR PARTE DE LA EMPRESA FACEBOOK.

En esta entrada continuaremos analizando la compra de Oculus por parte de Facebook, el peso del liderazgo de Marc Zuckerberg, los relevos en puestos claves que continuaron, la explicación de por qué se producen los ciclos transformadores en el ámbito tecnológico por parte de Zuckerberg y cuál es el pensamiento estratégico actual de Facebook del cual depende Oculus.

 

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FACEBOOK COMPRA OCULUS PARTE 1.

 Los relevos en puestos claves continuaron tras la compra de Facebook.

 

El conocido medio estadounidense dedicado al entretenimiento, Variety, revelaba oportunamente que Max Cohen, el jefe de dispositivos móviles de Oculus, también se retiraba, aunque si bien Facebook se negó a darle a la publicación una declaración oficial, la página de LinkedIn de Cohen confirmaba su partida.

Cohen se había unido a Oculus como vicepresidente de dispositivos móviles solo unas semanas antes de la adquisición de Facebook y dirigió varios proyectos a lo largo de los años, tales como el programa Gear VR y la asociación de Oculus con Samsung, y también dirigió el desarrollo de los auriculares Oculus Go VR independientes. Además, inició el programa Oculus Quest, que generó unos auriculares independientes que pueden reproducir juegos de realidad virtual con calidad de escritorio.

Queda por ver qué significaba la partida de Cohen para Oculus. Pero como señalara Variety, a continuación de la salida en 2019 de Cohen, Facebook se presentaría en la conferencia de desarrolladores de Oculus Connect los días 25 y 26 de septiembre de ese año, momento en el cual se esperaba que la poderosa red social revelase cuáles eran sus planes de realidad virtual y aumentada, por lo que se consideraba como lo más probable que se escuchara sobre algunos de los proyectos en los que Oculus estaría  trabajando al tiempo de celebrarse el evento.

El peso del liderazgo de Zuckerberg en la visón de cuál será el futuro del sector de NT’s.

 

Mark Zuckerberg Oculus compra Facebook

Cuando se realizó el Mobile World Congress (Congreso del Móvil) en Barcelona anterior a la compra de Oculus, el fundador y consejero delegado de Facebook dijo que se iba a tomar un buen respiro antes de realizar otra gran compra. Fue una verdad a medias. Comparando los precios de las últimas operaciones de adquisciones que había hecho Facebook antes de Oculus, puede decirse que la de Oculus, si bien es una inversión considerable, fue un desembolso pequeño frente a la de WhatsApp. Sin embargo, es casi el doble de lo que dos años antes había desembolsado por Instagram.

No hay duda que hay una máquina de generación de dinero en Facebook silenciosa que le ayuda a financiar estas adquisiciones y que es el precio de mercado de sus acciones, que en el momento de la compra de Oculus el valor unitario de la acción de Facebook en el Nasdaq era casi 70 dólares (50,7 euros) en 2014, pero hay que tener en cuenta que a fecha 18 de agosto de 2021 el valor unitario de una acción de Facebook asciende a 358,45 dólares, lo que da una idea del crecimiento del valor como compañía, reflejado en el precio de sus acciones y que en aquel momento de la adquisición de Oculus Zuckerberg sabía que apostaba por un futuro tecnológico seguro.

Fue una operación, que como se dice coloquialmente, le salió redonda a Facebook, porque de acuerdo con los términos publicados de la operación, del total pagaba 400 millones de dólares (290 millones de euros) en efectivo. El resto se completaba en acciones, en concreto 23,1 millones de títulos. Una vez terminada la conferencia con analistas para explicar los detalles de la operación, Zuckerberg volvió a decir que no espera volver a tener que firmar cheques tan grandes. Su justificación era que en realidad no había más candidatos que fueran interesantes para comprar o que pudieran suponer en aquel momento una amenaza para Facebook.

Los ciclos transformadores inevitables en la tecnología.

 

Zuckerberg explicaba que en el sector de las nuevas tecnologías, es normal que cada 10 o 15 años haya una nueva gran plataforma de computación, ya sea el PC, la Web o empresa móvil.

Al igual que como había hecho anteriormente con WhatsApp, con esta maniobra estratégica Zuckerberg trataba (lo cual entra en la lógica de su negocio) de proteger su espacio y cuota de mercado, que de por sí dominaba y sigue liderando. Pero que además creía que tenía un sentido de anticipación, ya que a Oculus la veía claramente como que tenía el potencial para convertirse en una herramienta que permitiese a la gente comunicarse.

Es evidente que Zuckerberg ya aspiraba entonces a que Facebook fuera mucho más que una red social, porque de cumplirse su visión, la compra de Oculus podría convertirse en la más relevante de las anunciadas hasta ese momento, porque va más allá de la interacción con la pantalla táctil de un móvil o una tableta.

Desde el punto de vista de innovación tecnológica, es claro que las gafas de Oculus son más sofisticadas que la Glass de Google, ya que cuentan con aplicaciones y un interfaz gráfico que permiten al usuario teletransportarse virtualmente a lugares remotos e interactuar en los videojuegos. Zuckerberg lo afirmaba así: «es como estar allí». Pero las Oculus no estaban pensadas para ser llevadas siempre (pesan 450 gramos), y las Glass, sí.

 

Con esta compra de Oculus sin duda Facebook estaba haciendo una apuesta por el largo plazo, cuando la realidad inmersiva, virtual y aumentada se convertirá en una parte de la vida cotidiana de las personas. Facebook sabía perfecamente que el uso de las gafas Oculus era «diferente a cualquier cosa que se haya experimentado en la vida», según palabras de Zuckerberg.

El pensamiento estratégico de Zuckerberg y Facebook.

 

El fundador de Facebook, rechazó en más de una ocasión que su empresa se vaya a convertir en una compañía de hardware, dejando muy claro en todo momento que su intención no era tratar de obtener un beneficio de las ventas de los dispositivos de Oculus. Porque el objetivo de Facebook es que el software y los servicios de Facebook continúen siendo los negocios fundamentales de la empresa, lo que podría generar ingresos en dispositivos como Oculus a través de la publicidad de bienes virtuales.

En todo momento se afirmaba desde la dirección de Facebook que Oculus operaría como una compañía independiente, aunque siempre se ha hecho hincapié en que los planes de Facebook para Oculus es extenderse mucho más allá de los juegos, por ejemplo, disfrutando de un partido desde un asiento de la pista o en un aula de estudiantes y profesores de todo el mundo o consultar con un médico cara a cara con sólo ponerse las gafas en su casa.

No solo han sido los fabricantes de juegos en quiénes Oculus ha despertado el interés desde siempre, sino en general en los desarrolladores para crear aplicaciones en áreas como la arquitectura, los automóviles, la comercialización y la educación. La compañía de realidad virtual Oculus iba a revolucionar la realidad virtual para los juegos en 2014. Los auriculares Oculus Rift eran para jugadores hechos por jugadores, fin de la historia.

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Pero luego Facebook compró la compañía por 2 mil millones porque tenía una visión mucho más grande de la realidad virtual, como también lo tenía con la responsabilidad de haber adquirido una compañía tecnológica que ya había demostrado tener un compromiso con el futuro. Y este futuro tendrá explicación en que la gente pasa el rato en la realidad virtual como lo hace en las noticias, informándose y viendo anuncios durante horas. O sea, que la realidad virtual se asumirá como una normalidad más en la vida cotidiana de las personas.

En 2021, esa visión sigue siendo solo una visión y, de hecho, los verdaderos creyentes de Oculus nunca perdonaron a la empresa.

Los movimientos de Facebook en el tablero estratégico no pararán.

 

Desde NUESTRA REDACCIÓN hemos creído de interés que nuestros lectores/as compartan una interesante entrevista que Molly Wood, que es la corresponsal de tecnología y presentadora de respaldo para el programa de radio pública estadounidense Marketplace, le hiciera en 2019 a Blake Harris, autor del libro «Historia del futuro: Oculus, Facebook y la revolución que arrasó con la realidad virtual«.

Molly Wood le decía a Harris que «Lo que era tan especial, tan significativo de Oculus, era la idea de ser amado«, en referencia a ese disgusto que se llevaron los fans de Oculus al conocerse la operación de compra de Facebook. Entonces Blake Harris respondía que “lo que fue tan especial, tan significativo sobre Oculus, fue esta idea de ser amado. Y fue esta idea de tener una conexión tan fuerte con su base de usuarios y con su comunidad”.

Wood explica que una gran parte del libro se refiere a la reacción violenta cuando Oculus se vendió a Facebook y la gente se sintió realmente traicionada. Y esto llegó a límites insospechados, caso de las amenazas de muerte recibidas por el fundador de Oculus Palmer Luckey. Pero lo que ocurrió que no se conoce bien por parte del gran público, es lo que Harris aclaraba de que además de no madurar realmente los juegos en la plataforma, esa pérdida de la comunidad de fans resultó ser más significativa de lo que la gente percibía.

Y una de las razones para creer en esa traición era que se trataba de una empresa de Kickstarter, o sea que estaba financiada por crowdfunding. Harris le dice a Wood que “casi era como ver un reality show de televisión porque cada pocos días publicaban una actualización. Tenían una excelente relación con su base de clientes y tal vez, como en un reality show, eso no fuera completamente auténtico detrás de escena, pero sentías que eras parte de él”

Después de la adquisición por parte de Facebook esto simplemente se detuvo. Harris llegó a creer que era un poco escéptico, o que la reacción había sido un poco exagerada. Pero al mismo tiempo, alguien en una firma de sus libros le preguntó sobre el nuevo visor de Oculus que iba a salir la pasada primavera, el Oculus Quest. Y le dijeron: «Parece un auricular tecnológico increíblemente asequible». Y Harris dijo: «Sí». Y a continuación le preguntaron: “¿pero debería comprarlo? porque no confío en Facebook «.Y entonces le dice Harris a Wood que realmente no tenía ni tiene una buena respuesta, porque quiere que la compren porque así ayudará a que la realidad virtual sea más popular.

Pero es justo ante esta anécdota que relata Harris, que la presentadora le mete el dedo en la llaga y le dice que ella finalmente debe asumir que el libro termina siendo una advertencia para otras start-ups, en referencia a que cuando se vende una empresa se pierde el control y esto es la contrapartida de recibir una buena cantidad de dinero. Y esto es lo que ocurrió con Oculus en manos de Facebook.

En definitiva, la visión que transmite Harris respecto a este tipo de operaciones, la fundamenta diciendo que antes de la adquisición de Oculus, Facebook también había adquirido recientemente Instagram y un mes antes había adquirido WhatsApp. Y el discurso políticamente correcto que hacía Facebook por entonces era afirmar«Mira cuánta autonomía les hemos dado a estas dos empresas». Y lo significativo es que los fundadores de WhatsApp, Instagram y Oculus casi todos se fueron y como suele decirse, las personas pasan y las empresas quedan.

Facebook ha ganado millones de adeptos en su plataforma, pero esto no significa que se la quiera desde la óptica empresarial, al menos en una gran parte de creadores y fundadores, emprendedores en general, que son conscientes del trato que se está haciendo cuando se vende la empresa a un gigante como Facebook, porque más allá de lo que se diga sobre si se mantiene la independencia y los cuadros directivos tradicionales, la única verdad probada es que se pierde el control.

Pero si esto no ocurriese así, que es la realidad del mercado, tampoco habría futuro para la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías que nos hagan más cómoda la vida porque nos den más facilidades.

 

 

 

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