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CENSURA DE COMICS EN USA: PARTE 1

CENSURA COMICS

CONOCE LA CENSURA DE LOS COMICS EN USA. AÑOS 50. PARTE 1.

 

EN LA HISTORIA DEL COMICS NO TODO SON LEYENDAS DE SUPERHÉRORES EXTRAORDINARIAS Y CON FINALES FELICES. TAMPOCO TODO HA SIDO ÉXITO Y UN CAMINO DE COLOR DE ROSAS. COMO HEMOS VISTO, LA HISTORIA DE LOS COMICS ESTÁ LLENA DE OBSTÁCULOS, MOMENTOS DIFICULTUOSOS Y PERIODOS DE CRISIS, QUE PUSIERON AL BORDE DE LA QUIEBRA A LAS PRINCIPALES EMPRESAS DEL ÁREA TALES COMO LAS GIGANTES MARVEL COMICS Y DC COMICS. INCLUSO, HUBO ALGUNAS COMPAÑÍAS MENORES QUE NO TUVIERON EL SUFICIENTE MÚSCULO FINANCIERO PARA SOBREVIVIR LOS MOMENTOS MÁS DUROS. UNO DE LOS ELEMENTOS QUE GENERÓ UNA DE LAS CRISIS MÁS SEVERAS EN EL ÁREA EDITORIAL, FUERON LAS CENSURAS DENTRO DE LOS COMICS. PRECISAMENTE, DE ESTE SERÁ EL TEMA CENTRAL DEL PRESENTE ARTÍCULO.

Como lo hemos establecido en artículos anteriores, en la historia de los comics hay dos periodos de gran éxito y auge para esta rama del entretenimiento. Una de ellas, fue desde la década de los años 30 hasta poco después que finalizó la Segunda Guerra Mundial.

Por aquellos años, la sociedad estadounidense estaba ávida de tener un elemento que le inspirara cierta esperanza, ante el conflicto bélico más grande del siglo XX, y quizás, la guerra más grande que haya vivido el mundo hasta estos momentos. Ese elemento fueron los comics, que exaltaron el nacionalismo norteamericano en su máxima expresión. No en vano, héroes como el Capitán América o Súper Man vestían los colores de la bandera de Estados Unidos.

También, hemos resaltado en varias oportunidades, la famosa portada del Capitán América golpeando al mismo líder de los Nazis, Adolf Hitler, o a Aquaman luchando contra los submarinos alemanes. Esto gustaba, entretenía y alimentaba un sentimiento que necesitaban los ciudadanos norteamericanos de a pie.

No obstante, esa llamada “época dorada”, terminaría con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Como hemos podido ver, los gustos de la sociedad son cambiantes. Las tendencias van y vienen, y eso fue lo que sucedió. A las personas ya no les importaba ver comics de superhéroes, los intereses para ese momento eran otros como el lejano oeste, el terror, el drama o el humor negro.

No obstante, más allá de ese elemento, hubo otro sector clave que casi le cuesta la vida a las principales empresas vinculadas al comics. Se trata de la censura.

En la década de los 50 del siglo XX, ocurrió un episodio que cambió la historia del comic. Fue, precisamente, una campaña contra los comics de crímenes y terror, que eran los más populares para esa época. Todo esto fue escalando de nivel y el debate llegó hasta el Senado de los Estados Unidos. La discusión fue agria, duradera, polémica y con varias aristas. No obstante, todo terminó con un mecanismo de autocensura, que se llamó el Comics Code Authority, lo que se convirtió en un verdadero lastre para el comics durante casi tres décadas.

El Movimiento Anti-Comics.

Hay que destacar, que el movimiento anti-comics fue encabezado por el psiquiatra FredicWertham, autor del libro “La Seducción de los Inocentes”, escrito en el año 1954, en que el echaba la culpa a los comics sobre el aumento de la delincuencia juvenil y de cualquier otra cosa que se le ocurriera.

En España, el tema de la censura de los comics ha sido estudiado e investigado a profundidad por el profesor Ignacio Fernández Sarasola, catedrático titular de derecho constitucional en la Universidad de Oviedo, y además, autor del libro titulado “El Pueblo contras los Comics”.

Para el experto, lo que hizo Wertham fue aprovechar muy bien su condición de especialista en psiquiatría para proporcionar a la campaña anti-comic una imagen científica y teórica. Por ello, su teoría fue tomando fuerza dentro de la sociedad.

De hecho, hay antecedentes que confirman que el movimiento anti-comic había comenzado décadas atrás, pero hasta ese momento solo había estado encabezado por padres, profesores, eclesiásticos y bibliotecarios, que aportaban solo un discurso moral, religioso, y hasta un poco elitista. No obstante, al Wertham montarse en esa ola, le dio lo que toda teoría necesita para tener cierto auge popular: un toque de pensamiento científico.

Imaginemos que para ese momento, un reputado psiquiatra salga y afirme que “los comics ponen en riesgo la salud de la psicología de los niños”. Cualquier padre encendería sus alarmas y pondría mayor atención en este aspecto.

Por otra parte, Wertham fue muy hábil tanto en la sustancia de su discurso como en la forma de difundirlo. En primer lugar, trató de hacer ver a los padres que los comics no solo afectaban a las clases más desfavorecidas, sino que era un problema que trascendía a las diferencias económicas y raciales. Según el psiquiatra: “todos los niños, al margen de su estatus social, estaban en peligro”.

De esta manera, los padres de las clases medidas, que hasta para ese momento estaban al margen de los comics o no les prestaban mayor atención, comenzaron a interesarse en el asunto.

Igualmente, el doctor Wertham comenzó a llegar a ese público específicamente, divulgando sus ideas, no con un discurso o diagnóstico psiquiátrico, sino utilizando revistas de amplia tirada y con mucho renombre como “Collier’s”, “Ladies’” “Home Journal”, “Reader’sDigest”, entre otros.

Además de todo esto, escribió un libro con un lenguaje directo y se podría decir que hasta sensacionalista. Precisamente, lo que disgustó mucho a sus colegas de profesión. Sin embargo, esa misma polémica fue lo que atrajo la atención del público.

Esa misma apariencia de cientificidad fue surtiendo cierto efecto entre los políticos más influyentes de los Estados Unidos. Incluso, algunos estaban realmente convencidos de que los comics resultaban perjudiciales. Otros, sin embargo, fueron solo unos oportunistas que utilizaron la campaña anti-comi como trampolín para su carrera política y tratar de ganar su reelección.

No obstante, hay que destacar que antes de que el tema de la censura de los comics llegara a la Cámara Alta de los Estados Unidos, varios de los ayuntamientos y los parlamentos estatales ya habían abordado el asunto.

En ese momento comenzó la investigación sobre el efecto de los comics en los niños. Para el profesor, Wertham fue el catalizador de la investigación. El psiquiatra exageró en demasía el impacto de los comics en los niños e incluso fue bastante deshonesto con los medios empleados para atacar a los comics. Los análisis psiquiátricos que citaban en el libro no respondían a la verdad. De hecho, estudios demuestran que utilizó una metodología muy poco científica e impropia de un profesional.

El libro de Wertham resultó en una diatriba contra los comics y sus autores que no tiene mucho sentido. De hecho, dentro de su texto no hay género ni aspecto que no sea criticado. Formalmente, denostaba las ilustraciones que consideraba estéticamente deficientes y excesivamente abundantes en detrimento del texto.

El contenido de su libro solo describía que los comics se podían encontrar elementos como violencia, erotismo, aberraciones sexuales, racismo, denigración de la mujer entre otros. Sus conclusiones era que todo este conjunto de cosas “embrutecía” a los niños. Incluso afirmaba que no solo los convertía en iletrados, sino que a todos los transformaba en sujetos violentos, insensibles, y en muchos casos, sexualmente desviados. Para él, no había ninguna duda de que la delincuencia juvenil se conectaba en muchísimos casos, de forma totalmente ineludible, con la lectura de los comics.

 

Algunas Conclusiones

Una de las principales conclusiones que podemos extraer, es que lo que obtenía Wertham era que, a pesar de la enorme variedad temática que parecía tener los comics, en realidad todos ellos pertenecían a una misma categoría, que la definía como “crimen comics”, ya que según sus análisis, el tema que todos tenían en común era la violencia.

Para Wertham, los comics podían desarrollarse en diferentes contextos como la ciencia-ficción, el lejano oeste, el terror, el romance o los superhéroes, pero al final todos mantenían un alto contenido de violencia y manifestaciones de fuerza.

Finalmente, hay que destacar y reconocer que muchos de los cómics no eran apropiados para los niños, que habitualmente los leían. Tras la Segunda Guerra Mundial, los comics estadounidenses se habían hecho más escabrosos y con temas más complejos, tratando de atraer lectores adultos, en parte porque los soldados sobrevivientes se habían acostumbrado a ese medio y las editoriales tenían el interés de conservarlos como clientes.

Para ese momento, los padres no adoptaban la cautela de ver qué tipo de comic leían sus hijos, y hay que decir que había unos comics realmente espeluznantes.

No obstante, el gran problema, es que el doctor Wertham generalizaba, y metía a todos los comics en ese mismo paquete. La idea del psiquiatra era prohibir que se vendieran los comics a menores de 15 años. Para él, no había solución más razonable que su completa prohibición, y ni siquiera contempló la posibilidad de establecer un sistema de clasificación por edades.

Igualmente, en medio de todo esto también se estaba generando el debate político. A los comics se les acusó de ser fascistas por un lado, y comunistas por el otro. De hecho, muchos afirmaban que los comics representaban una imagen de unos Estados Unidos decadentes.

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MARVEL COMICS: LA HISTORIA PARTE I

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MARVEL COMICS Y SU HISTRIA PARTE 5

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